En ocasiones necesitamos que alguien nos alimente un poco nuestro ego. Sí, eso que no sabemos muy bien qué es, pero que es efectivo, que te anima, que hace que levantes la cabeza.

Ayer me compré la revista mensual de informática habitual, Personal Computer & Internet, y me han publicado una carta del lector, la cual transcribo a continuación:

Soy lector de su revista desde hace unos 3 años. Realmente, la calidad y el rigor de sus contenidos la hace merecedera de mi total confianza, me mantiene al día de las últimas novedades, y me entretiene enormemente. Colecciono todas las que puedo, pero, obviamente, el espacio reducido de las viviendas, y la escasa vida de los productos y novedades informáticos, obligan a ir eliminando las revistas más antiguas para aprovechar mejor el espacio. Sin embargo, actualmente tengo en mi despacho coleccionadas casi todas las revistas desde la 48, y cual no ha sido mi sorpresa al observar hoy la diferencia de grosor existente entre la 58 y la actual, la 76. ¿El motivo? Obvio, la publicidad. Pero, resumiendo, quiero dar la enhorabuena a la editorial por mantener la calidad de la revista y su precio ajustado, ya que sin ser economista puedo apreciar claramente que el montante principal de ingresos en estas publicaciones viene derivado por la publicidad, y, por tanto, a menos publicidad, menores ingresos. Sigan así, pues yo, por lo menos, seguiré siendo fiel a su revista como ustedes son fieles a sus lectores.

 Sergio Toca Moreno

Y es que, casi siempre, en los pequeños detalles radica la esencia, la gracia.

Lo reconozco, me gusta escribir. Generalmente mis correos electrónicos suelen ser bastante largos y, según la confianza que tengo con el destinatario, frecuentemente llevan mensajes entre líneas, segundas intenciones. Me gusta mucho también leer el periódico, el estilo de redacción periodístico es interesante, porque debe ser muy explícito, breve, pero directo. El pasado 22 de diciembre, después de un problema que me había surgido con Movistar, El Periódico de Catalunya me publicó la siguiente carta del lector:

LA MEMORIA DE LOS MUERTOS DOLOR Y DESPOTISMO POR DARSE DE BAJA DE UN MOVIL

Hace casi dos años de la muerte de mi padre. Siempre es doloroso que se te muera una persona querida, pero al fin y al cabo es ley de vida, y como tal no nos queda más remedio que aceptarlo con resignación. Mi padre tenía un móvil personal. Al fallecer, mi madre fue a la agencia de la empresa con compañía en la que estaba había contratado el móvil a para que se lo dieran de baja. Por lo visto, las empresas de telefonía móvil no entienden bien eso de dar de baja a un cliente, porque hasta la actualidad ahora, a mi madre, le han estado enviando una factura mensual, -lo cual yo desconocía-, que mi madre ella llevaba a la misma agencia para que liquidara el tema de una vez. La sorpresa me la he llevado hoy, llevé cuando, obviamente entre lágrimas, el sábado pasado mi madre, llorando, me ha enseñado enseñó una carta de una empresa de gestión de cobros, la cual adjunto, en la que le brindan la oportunidad de cancelarla (la una deuda de 31,32 €) amistosamente”. Pero lo más doloroso e indignante fue la llamada que recibió mi madre ayer amenazándola con inscribir a su marido en el RAI registro de impagados.

Señores de las empresas de telefonía móvil, cuando un cliente quiere darse de baja de sus servicios significa que pretende exactamente eso, y así se debe hacer, siempre y cuando esté cancelada la cuenta que se tenga con ustedes. Señores de la empresas gestoras de cobro, averigüen antes de acosar a nadie, las circunstancias en que se encuentra. Porque a mi madre le han revuelto el dolor que poco a poco se iba aposentando en su corazón y a mi me han revuelto Se me revuelven las entrañas por los métodos despóticos y caciquiles que emplean. Por tanto, les conmino a que se pongan en contacto conmigo, enviándome me envíen una carta de disculpas en la que se me informe del importe pendiente de pago que hay, si lo hay, debidamente justificado, y en la que se me asegure la baja de servicio, para dejar en paz la memoria de mi padre. Si no es así, me veré obligado a llevar el tema a más altas instancias. Si no, a las pruebas me remito.

En fin, como las cartas deben tener una extensión máxima, obviamente la redacción estimó oportuno realizar pequeñas modificaciones, si bien no alteraron el mensaje que se pretendía.

Definitivamente, me gusta escribir, de ahí este blog.

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