Estas pasadas Navidades, como lote de Navidad, la empresa me regaló una caja de tres botellas de cava y un olivo. Sí, sí, habéis leído bien, un olivo. Pequeñito, eso sí, que grande no hay quien lo meta en el coche. Ahora pregunto yo lo mismo que pregunté entonces. Vamos a ver piltrafilla, ¿dónde narices meto yo un olivo, si vivo en un piso de escasos 55 m2?

Olea Europaea

En fin, en esa tesitura me encontraba yo con mi olivito a punto de crecer, y crecer, y crecer…
 
Pensé primero en sus posibilidades culinarias. A fin de cuentas, el contenido de los lotes de Navidad casi siempre va destinado al consumo. Pero me daba pena, tan pequeñín.
 
Pensé también en dejarlo crecer, y llevarlo el próximo Domingo de Ramos, para que me bendigan el palmón (el olivo, me refiero). Pero me daba palo.
 
Pensé en hacer una corona, pero justo ayer fue Carnaval, y además no tengo túnica para parecer un césar romano. Y, además, tampoco me gusta disfrazarme.
 
Total, que no sabía qué hacer con el olivo en cuestión. Y este, amenazando con un espectacular desarrollo, que pondría en peligro la habitabilidad de mi casa y la estabilidad estructural de mi diminuto balcón.
 
 
Y al final dí con la respuesta. Si el problema del olivo es su crecimiento, pues hagamos como los japoneses, que los dejan pequeñitos, los meten en una bandeja y ¡ala, tan contentos!
 
Total, que busqué información en internet (básicamente porque hay de todo, y encima es gratis) y me puse a estudiar el hermoso arte del bonsai.
 
Descubrí las técnicas ancestrales de la poda, el riego, el pinzado, el abonado, el trasplantado y el alambrado, aplicados al árbol en cuestión, la Olea Europaea.
 
Finalmente, me fui a una famosa cadena de almacenes de jardinería (no doy nombre porque no me esponsorizan) y compré lo que me faltaba (pues la bandeja ya la había comprado en otro almacén de otra cadena de bricolaje, la cual tampoco me esponsoriza), es decir, tierra para bonsais (bolsa de 3 kg), abono para bonsais, alambre de aluminio para dar forma al arbolito, pasta para cicatrización (carísima, por cierto), y granulado beige (el color era lo de menos, ya que serviría para drenaje de la tierra).
 
Total, incluyendo la bandeja, unos 36 euricos (¡6.000 lúas antiguas!). Pero ¡SI EL ANTERIOR FIN DE SEMANA LOS

VENDIAN EN LA FERIA DE LA CANDELERA A 28 EUROS LOS BONSAIS DE OLIVO DE 3 AÑOS!
 
En fin, si el resultado final es bueno, merece la pena. Total, que esta mañana me he puesto manos a la obra.
 
Empezamos colocando una piedra en el agujero del desagüe de la bandeja. A continuación echamos una capa de granulado (medida entre ojo de perdiz y marmolina) para el drenaje. A continuación, una capa de tierra de bonsais. Entonces, sacamos la planta de la vasija de plástico y, con todo el cepellón, que es el conjunto que forman las raíces con la tierra, la plantamos en la tierra. Añadimos tierra hasta colmar la bandeja y, e voilà!, ya hemos hecho el trasplante.
 
Con el poco fondo que tiene la bandeja y la altura de la planta, su estabilidad peligraba, por lo que he tenido que adelantar el alambrado, recomendado para otoño/primavera. Ahora, a esperar que arraigue y se agarre bien a la tierra.
 
En fin, este es el resultado final. Con el granulado restante le he echado una fina capa por encima, por estética.
 
 

Bonsai de olea europaea

Bonsai de olea europaea

 

Respuestas2 a “Pensamiento paralelo y cultura oriental”

  1. adri dice:

    Que mañanita has tenido entonces.
    Te ha quedado bonito y todo.

  2. sihan dice:

    Di que si Sergio! ademas un sabio samurai dijo una vez: los problemas con solucion no son problemas….. y que razon tenia….. yo el mio lo di en adopcion a una pareja de olivos para que lo cuiden y le den una vida digna entre los de su especie…..

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